• Rodolfo Mendoza

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN ESTADOS UNIDOS?

Las últimas 24 horas han tenido mucha actividad en el norte, así que te presento un breve resumen que puede ayudar a entender lo que está pasando. Como siempre, vamos por partes. 1) LOS REPUBLICANOS PIERDEN EL SENADO Ayer se realizó la segunda vuelta de las elecciones para senadores en el estado de Georgia, en la que se jugaba la mayoría en el Senado. Los republicanos necesitaban ganar una de las dos elecciones para asegurarla, mientras que los demócratas debían ganar las dos. El Senado es la Cámara Alta del Congreso, y quien tiene la mayoría lo controla, lo que significa, para los demócratas, avanzar sin restricciones la agenda de Biden, y para los republicanos, tener un fuerte contrapeso para balancear o detener aquellas medidas en las que no estén de acuerdo. Los dos candidatos demócratas ganaron apretadamente la elección otorgando el control a Biden, la primera vez en 20 años que Georgia elige un senador demócrata. Este había sido un estado republicano que, al igual que Arizona, se convirtió en azul en estas elecciones. Esta es una derrota significativa para Trump, ya que los americanos le dieron una aplanadora a los demócratas para deshacer cualquier medida que el presidente haya tomado estos cuatro años, y levanta cuestionamientos de cuánto el mismo Trump afectó la confianza de los votantes con los señalamientos de fraude en contra de las autoridades del estado, que por cierto, son de su mismo partido. 2) OPOSICIÓN A CERTIFICAR LOS VOTOS DEL COLEGIO ELECTORAL Como parte del proceso electoral, hoy es el día que las dos cámaras del Congreso deben certificar los resultados de las elecciones presidenciales realizadas por el Colegio Electoral. En esta etapa la ley permite que se manifieste oposición a los resultados, para lo cual un diputado de la Cámara Baja y un senador de la Cámara Alta deben presentarla para un estado en disputa. Esta es una práctica que se ha dado antes, y los demócratas se han opuesto a las últimas tres elecciones que un republicano ha ganado, pero nunca han logrado su objetivo. Este era el último esfuerzo de Trump por cambiar los resultados de la elección, por las continuas denuncias de fraude que se dieron. Doce senadores y 140 diputados expresaron que se opondrían a los resultados, pero la expectativa era que la iniciativa fracasara, pues los demócratas controlan la Cámara Baja y el líder de la mayoría del Senado, el republicano Mitch McConnell, ya reconoció la victoria de Biden. Aún así, el esfuerzo de los senadores están destinados a congraciarse con las masas de votantes que apoyan al presidente Trump de cara a las elecciones legislativas del 2022 y las primarias presidenciales del 2024. La sesión del Congreso debe ser presidida por el vicepresidente Mike Pence, el escudero y hombre de confianza de Trump, quien le ha apoyado en las denuncias de fraude. Trump le pidió hacer una cosa: enviar los votos de regreso a los estados para que las legislaturas los corrigieran, y le dieran la victoria. Pence respondió que la ley no le permitía hacer eso, sino que le facultaba únicamente para presidir la sesión del Congreso, por lo que Trump le dedicó un twit criticándolo por su falta de valentía. El Vicepresidente se une a una larga lista de aliados que Trump ha criticado por no hacer lo que él considera patriótico para rectificar su derrota electoral: el gobernador y el secretario general de Georgia, el líder del Senado, el Fiscal General, varios diputados y senadores, los jueces y magistrados de la Corte Suprema de Justicia que él mismo eligió. Todos ellos republicanos o conservadores. Con los votos certificados por el Congreso, algo que sucederá en unas horas, lo único que faltaría es la toma de posesión de Joe Biden y Kamala Harris el 20 de enero. 3) LOS DISTURBIOS DEL CAPITOLIO Hoy fue un día oscuro en Estados Unidos, su miércoles negro. Por primera vez en su historia el capitolio fue invadido por manifestantes, quienes violaron la seguridad perimetral para entrar al hemiciclo y las oficinas de los diputados, y en el proceso murieron cuatro personas. Parece que quisieron imitar las múltiples protestas que han criticado tanto en nuestros países bananeros, como nos llaman. Todo esto pasó mientras el Congreso estaba reunido para certificar los resultados de las elecciones, y después de una masiva reunión en la que Dondald Trump se dirigió a la multitud, diciendo que nunca se rendirían y nunca concedería la derrota de una elección fraudulenta. Cuánto el presidente influenció los ánimos de la multitud para que se dieran los disturbios está por definirse aún, pero las reacciones de líderes internacionales y de políticos americanos han sido unánimes en contra de lo sucedido y de las intenciones de interferir en el proceso democrático. Cuando un líder se dirige a una multitud puede escoger hablarle a los moderados del grupo o a los radicales, y Trump se ha dirigido a los últimos. Lo que vimos hoy es el resultado de muchas frustraciones acumuladas, pero jamás justifica lo sucedido. Los disturbios, la violencia y el daño a propiedad pública o privada está mal y es condenable, sin importar quien lo haga, la derecha o la izquierda, Black Lives Matter o los trumpers, los maestros o los mareros, las feministas o los conservadores. Está mal, es un límite que nunca deberíamos rebasar para expresar nuestras posiciones. Para añadir drama a lo sucedido, Twitter y Facebook han bloqueado la cuenta de Donald Trump, Washington DC está bajo toque de queda, algunos diputados han hablado de remover al presidente y colocar a Mike Pence a cargo, y hay reportes que el mandatario prohibió la entrada del Chief of Staff del vicepresidente a la Casa Blanca. Esto es algo que no se había visto en la más prestigiosa democracia del mundo, y que tendrá más repercusiones. La gran pregunta que nos deja es qué sucederá con el legado de Trump y sus posibles aspiraciones de reelección en 2024, y con el partido republicano, que ya estaba sufriendo divisiones internas entre los que apoyaban al presidente y los que no. Varios senadores que apoyarían a Trump en la sesión de hoy se echaron para atrás después de los disturbios, y no se vislumbra un líder republicano capaz de cautivar a las masas que siguen al presidente. Los demócratas se encuentran en una inmejorable posición, y deben agradecer a Trump por ello, y podría caber la idea de que el partido republicano se dirige a un período de incertidumbre, como el que les sucedió después de la Gran Depresión de 1929, cuando por una generación no ganaron las elecciones de nuevo.

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