• Rodolfo Mendoza

NUEVAS DISPOSICIONES DEL SEMÁFORO PARA IGLESIAS

Como habíamos previsto, el día de hoy se publicaron en el Diario Oficial una serie de disposiciones que ajustaron las medidas y restricciones que se aplican en los distintos colores del sistema de alertas. Estas modificaciones rigen desde el día de hoy.



En resumen, encuentro 3 grandes cambios:

1) Se elimina la prohibición de ingreso o los horarios especiales para centros comerciales, supermercados, gimnasios o restaurantes para las personas mayores de 60 años o de alto riesgo;

2) Se permite mayor operación de cines y teatros, aunque con ciertas restricciones;

3) Se modifican las disposiciones para iglesias, especialmente en la duración del servicio religioso.

LOS CAMBIOS PARA LAS IGLESIAS

1) Se elimina la restricción de que duren 30 minutos los servicios religiosos y se cambia por una recomendación de que duren menos de una hora. Esto es importante, ya que las iglesias eran la única actividad que tenía restricción de duración de tiempo, y ahora deja la duración del servicio bajo responsabilidad de la Iglesia.

2) Se elimina la orden de que haya 1 hora entre cada servicio, lo que limitaba la cantidad de reuniones que se pueden hacer en un día.

3) En las iglesias si se conserva la instrucción que hayan servicios para personas mayores de 60 años y de alto riesgo, algo que se cambió a recomendación para otras actividades. El texto no indica si esos servicios se refieren a cultos exclusivos para personas mayores o si se refiere a facilidades como un lugar dedicado dentro del culto, estacionamiento especial o ingreso exclusivo.

LAS DISPOSICIONES DEL SEMÁFORO PARA IGLESIAS QUEDAN ASÍ.

1) COLOR ROJO:

Se pueden hacer servicios especiales con un aforo de menos de 10 personas. No se da una lista específica de cuales son los servicios especiales, solo se pone como ejemplo los bautismos o matrimonios, sin que esto sea limitativo del tipo de servicio especial que puede hacerse (otros pueden ser presentación de niños, sepelios, confirmaciones, primeras comuniones, graduaciones, 15 años, renovación de votos, etc.)

2) ANARANJADO:

Se permiten todo tipo de servicios religiosos regulares y el aforo es de 1 persona cada 4 metros cuadrados.

3) AMARILLO:

La limitación de personas para los servicios religiosos es de 1 cada 2.5 metros cuadrados. En este color se permiten los retiros y congresos con un distanciamiento de 1 persona cada 4 metros cuadrados, y reuniones de oración limitadas a grupos menores de 10 personas. (¿Complicado o no? se debió mantener un estándar para cada reunión, en vez de sobre-regular)

4) VERDE:

El aforo en este semáforo cambia, indicando que debe haber distanciamiento entre cada persona de 1.5 metros, y ya no se mide por personas por metro cuadrado. En este color se permiten los retiros y congresos con un distanciamiento de 1 persona cada 2.5 metros cuadrados, y se omite la limitación de cantidad de personas para reuniones de oración

¿CÓMO SE CALCULA EL AFORO DE PERONAS?

El texto no define qué área debe ser medida para determinar el aforo de personas, si es el área de sillas o bancas, al auditorio o nave principal del templo, o si pueden incluirse las área de niños, las administrativas y de apoyo. Entre más área del edificio se incluya, mas gente se permitirá en cada reunión. Si se incluye el área del salón donde se lleva a cabo la reunión, incluyendo los ingresos, pasillos, plataforma o altar, es posible que no esté lejos del aforo regular de la Iglesia.

Es importante notar que la instrucción no es que debe haber una persona cada 2.5 metros cuadrados, sino que el aforo de personas se determina por esa medida. Así, por ejemplo, si el local mide 100 metros cuadrados, se permitirían 40 personas en el servicio, las cuales pueden estar distribuidas internamente en grupos familiares o individualmente, como mejor convenga por motivos de salud. Esto aplica para los colores anaranjado y amarillo.

Los cambios son positivos, pero hay que decir que aún hay espacio para ajustes y mejoras. Mi impresión es que entre más se quiera regular una actividad humana, se hace más complejo entender las indicaciones esenciales, provocando menos adhesión a las mismas. Además complica la supervisión y fiscalización. Esto es cierto para las actividades religiosas, como para las actividades comerciales.

El semáforo es un sistema tan complejo en su puntuación y en las medidas gubernamentales que no son muchos los guatemaltecos que lo entienden y obedecen. Y entre más se complica corre el riesgo de convertirse en algo irrelevante. Aun así, hay un buen grupo de personas y de iglesias que están en la disposición de seguir las indicaciones y motivar a que se cumplan, por lo que las disposiciones deben ajustarse debidamente para que se pueda alcanzar el objetivo buscado: que se active la vida económica y social, protegiéndonos del contagio.



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